En febrero del 2009, tuve el enorme privilegio de poder viajar a un país fascinante, a la Argentina, patria de mi amigo Gustavo y uno de mis viajes mas deseados en aquel entonces. El vuelo directo desde Madrid que estrenaba Air Europa lo propicio, y aunque fue un viaje relámpago, a mi simplemente me encanto.

Antes de salir, tuvimos que elegir el destino para hacer una extensión desde Buenos Aires, las opciones eran, Las cataratas de Iguazu, o los glaciares de Perito Moreno. ¿a quien quieres mas a papa o a mama?, difícil decisión…. Por un lado conocer un glaciar, o contemplar un Iceberg, o tomarte un Ron con Hielo milenario era muy, muy tentador, pero se cruzo por medio un tal Robert de Niro y la película la misión y la balanza se inclino hacia las cataratas de Iguazu.
La visita de Iguazu era de un día, pero muy bien explotado, salíamos a las 05h00 de la mañana desde el aeroparque Jorge Newbery, en un viejo MD-82 de Austral (filial de Aerolíneas para vuelos domésticos). estas horas nos permitieron alargar el sueño y también disfrutar de un gran amanecer sobre la selva que rodea al río Iguazu. Aterrizamos en el aeropuerto de Iguazu, y nos trasladaron en un curioso autobús que tenia asientos cama, si, nos encanto aquel bus que sus asientos tenían reposa piernas y el respaldo se reclinaba hasta adoptar la posición de tumbados. La guía nos explico que en Argentina, estos buses se usaban normalmente para largas distancias, nos pareció un gran invento del que carecemos en España.

Llegamos al área de recepción del centro de interpretación de las cataratas, y allí nos montamos en un pequeño tren que nos traslado a la entrada de «el paseo a la Garganta del Diablo». Un extraordinario paseo por pasarelas en muchos casos, sobre toneladas de agua que te llevan hacia un cada vez mas fuerte estruendo, caminas hacia el rugido de la Garganta del diablo…

Y cuando el rugido ya evidencia que te vas a encontrar con algo grandioso, caminas los últimos metros de esta pasarela, para de repente encontrarte en una plataforma minúscula ante la grandiosidad de LA GARGANTA DEL DIABLO.
Nos quedamos sin aliento, las vistas son increíbles, sin duda el paisaje natural mas impresionante que he contemplado, a la altura de mi querido Erg Chebbi. Es la primera visión de las cataratas del Iguazu, y simplemente te deja noqueado, perplejo ante tanta belleza y ese despliegue de fuerza y grandiosidad de la naturaleza. Eso sentí yo, me sentía enormemente afortunado de poder estar allí contemplando aquella maravilla. Desde ese momento, se me despejaron las dudas de haber elegido Iguazu frente a Perito Moreno. Allí nos quedamos primero contemplando, y luego haciendo fotos y fotos y mas fotos… Creímos que ya lo habíamos visto todo, nada podía superar este mirador pero no fue así, continuamos andando y descubriendo el resto del parque natural.
Eso sentí yo, me sentía enormemente afortunado de poder estar allí contemplando aquella maravilla.
Rehicimos el camino y volvimos a nuestro trenecito de madera, nos reímos mucho cuando una familia del Uruguay, eran incapaz de identificar la procedencia de nuestro acento Andaluz, buscando entre sus países vecinos, hasta que les revelamos que nuestro acento, era el padre de todos los acentos sudamericanos, con permiso de los Canarios, y así, si que lo acertaron.
Una vez abandonado el tren, comenzamos una nueva ruta, un camino, primero de pasarelas sobre nuevas cataratas y luego en bajada a través de la selva, en la que íbamos descubriendo nuevas cataratas a cual mas bellas e imponentes.
Llegamos a un lugar llamado el viejo hotel cataratas, donde pudimos comer frente a unas vistas preciosas… Creíamos en la comida que ya lo habíamos visto todo, pero estábamos muy equivocados. Después del almuerzo en el hotel Iguazu, seguimos ruta, con un camino hacia abajo, que nos llevaba a la base de algunas de las mas bellas cataratas.

Torre mirador del viejo hotel Cataratas 























Y el guía nos tenia reservado el plato fuerte, la guinda del pastel. Una vez llegamos a la altura de la base de las ultimas caídas de agua, nos encontramos una gran superficie de agua, llamado Iguazu inferior, rodeado desde nuestra orilla por Argentina, y la orilla de enfrente, Brasil. Pues allí, en un pequeño embarcadero, nos esperaba una fueraborda neumática gigante, con la que llegaríamos a adentrarnos debajo de la caída inagotable de agua.
¿Es suficiente con un día para ver Iguazu? yo creo que la respuesta puede ser, Iguazu es indispensable, aunque sea para solo un único día.
Un rápido Embarque, en el que te entregan un chubasquero y un pequeño bote estanco para que guardes las cámaras y todo lo que quieras proteger del agua, Y rápidamente, los potentes motores de la fueraborda, te da un paseo a toda velocidad sorteando las trampas de agua del Iguazu, hasta que poco a poco nos íbamos aproximando a la cortina de agua. En el barco tienen previsto una cámara de vídeo acuática para grabar la experiencia, que se desarrollo así:
No puedes irte de Iguazu sin vivir esa experiencia de el paseo en barca hasta la misma falda de agua, es una experiencia genial. Es una gran forma de terminar un día inolvidable. Después de el paseo en lancha, retomamos el camino de regreso hacia el centro de interpretación, de allí en bus al aeropuerto, donde tuvimos un pequeño retraso por tormenta y volamos de regreso para Buenos Aires.
Bueno, para ser honestos, allí no termino el día, 🙂 🙂 🙂 en este vuelo de regreso de Iguazu a BB. AA, viví el episodio mas surrealista, divertido (ahora) y extraño que me ha pasado en un avión, en el que casi acabamos en comisaria… Pero esto es otra historia que otro día relatare la aventura, que da para un post nuevo, el llamado episodio de «la China y y la serpiente de Madera» 😉

¿Es suficiente con un día para ver Iguazu? yo creo que la respuesta puede ser, Iguazu es indispensable, aunque sea para un único día. Lo que quiero decir es que no se me ocurre ningún paraje natural en el mundo que merezca mas tiempo que Iguazu, y si puedes dedicarle 3 días, seguro que disfrutaras cada instante, pero si solo dispones de un día, no lo dudes, vuela a Iguazu, lo que veras es mucho.










































