Gambia y Senegal Road trip.

Uno de los viajes que mas me han marcado en mi vida, Recorrer estos dos países en un 4×4, con os mejores compañeros de viaje, me gusto y me hizo valorar muchas cosas que no valoraba lo suficiente.

La vida nos dio la oportunidad de poder ir de viaje, a descubrir una nueva ruta para comercializar viajes de aventura en estos dos países de África. Y en octubre 2011, nuestro amigo Frank, organizo un viaje para 4 para visitar Senegal, de cara a ser un viaje de prospección para futuros Raid en la zona.

Mis compañeros y amigos, Juan Mi y Germán Fidel, ya habían estado en Dakar, por que ambos participaron en el ultimo Lisboa Dakar Africano, aunque no recordaban prácticamente nada salvo el famoso Lago Rosa de Dakar, por que por allí, estuvieron unos días después de terminar el Rally.

Decir que no organice yo el viaje, y ademas han pasado ya 9 años, con lo que no recuerdo los nombres de los hoteles pero gracias a mis muy numerosisimas fotos, Confió podre reconstruir el viaje.

Volamos directamente desde Madrid a Banjul, la extinta compañía Spanair, tenia vuelo directo nocturno, recuerdo que German, durante el vuelo, me pidio el mapa michelin que habia comprado de Senegal y se paso medio viaje estudiandolo. llegamos al Aeropuerto de Banjul, de noche, y nos cogimos un taxi para ir al hotel, check in rapidito y a dormir. A la mañana siguiente vimos que el hotel era tipo resort con jardines frente a la playa. Nos asomamos al jardín, y allí, ya detectamos el primer indicio de donde estábamos, en un árbol frente a la terraza de la habitación, teníamos un buitre leonado en lo alto de un Árbol. Si, estamos en África.

Un buitre en el jardín del hotel, cierto, estamos en África.

En la puerta del hotel, con un poco de retraso, nos encontramos con el guía y el coche que nos mandaba desde Senegal la agencia receptiva. El gua, se llamaba Jeffree, o eso le entendimos, ya que no hablaba mas que Frances, y salvo Frank, los demás somos de Ingles. El coche era un toyota Hdj 90, muy, cascado, con holgura en la dirección, y holgura en los cambios. El primer día dejamos que condujera Jeffree, no era muy bueno la verdad, se distraía, conducía con una mano, etc… Este primer día iba a ser muy largo, teníamos que atravesar todo el país. Gambia es un pequeño país, antigua colonia Británica, en el que se habla el ingles y tiene forma alargada, siguiendo el curso del río, por eso, Gambia tiene forma de gusano. Y fuimos descubriendo un paisaje lleno de Bahobab y de personajes increiblemente llamativos para nosotros.

Las vestimentas de las mujeres nos llamaban poderosamente la atención, coloridos vestidos y bien arregladas.

Teníamos que llegar a nuestro hotel que estaba situado en una ciudad llamada Tambacounda, ya en Senegal. Los tiempos estaban bien medidos, todo un día para hacer 390 km, hasta ahí todo bien, pero pronto descubrimos, que el coche del el Guía Jeffree, no tenia todo en regla, por que a la entra de cada ciudad, nos paraba la policía, y le ponían una multa, salíamos del mismo pueblo, y de nuevo, multa al canto. Le preguntamos cada vez que le multaban la razon de las multas, nos decía que era algo relacionado con la matricula extranjera del coche, matricula Senegalesa en Gambia. Pues bien, nos multaron como 8 veces en 300 km. El amigo Jeffree, estaba mosqueado con el tema. En una de las paradas de multa, un militar se encaro conmigo, por que insistia con malos modales que le había hecho una foto desde el coche con el móvil, para zanjar la discusión, menos mal que en Gambia, hablan ingles, así le pude explicar que estaba manejando en GPS del movil, le abrí la galería de fotos y le enseñe las ultimas fotos, y ya nos dejo seguir.

En la ultima parada de Multa, decidimos ayudar a nuestro guía y fuimos a protestar a los policías, que estaban sentados con su radio a la sombra de un Baobab, y nos dijeron que nosotros nos podíamos ir cuando quisiéramos, pero que el coche no se movía de allí sin pagar la multa. Estábamos hartos de Gambia y de toda aquella tomadura de pelo, y con nuestra experiencia en Marruecos, decidimos torear aquella multa, invitando a unas coca colas a los policías, y rápidamente, los niños del barrio se acercaron y quisieron hacer de modelos para nuestras fotos, luego, les enseñábamos las fotos en la pantalla de la cámara y flipaban, no lo habían visto nunca. se partían de risa. Fue lo mejor del dia, los policías, seguían en su hamaca y no se dejaban seducir por nuestras cocacolas y nuestras bromas, por lo que Frank, no sin antes bacilares con un billete de 10 €, y pudimos seguir de ruta.

Estudiando el mapa, a ver como salimos de Gambia.

Pero el día no había terminado el día, la carretera que había elegido el guía, terminaba antes de llegar a Senegal, y estaba anocheciendo. Vimos en el mapa que había varias pistas que cruzaban de Gambia a Senegal, por lo que decidimos ir a adelante, para llegar a Tambacounda, donde teníamos la habitación reservada. Bien, nos metimos en un laberinto de pistas paralelas de arena y bosque, pistas que no salían en el Gps ni en el el mapa, se nos hizo de noche, solo sabíamos que la dirección que llevábamos era la buena, y de repente, en mitad de la nada, en medio de la pista, parece un tronco de árbol cruzado, una casa y un tipo, mas oscuro que la noche que con una linterna nos daba el alto. «no se puede pasar, frontera cerrada».

El guía se baja del coche, y nos dice que no podemos cruzar, que el aduanero ya no estaba y que la frontera de Senegal estaba cerrada. Era de película de risa, solo teníamos que dar marcha atras 5 metros y tomar otra pista paralela que no había palo y podíamos pasar. Decidimos ser civilizados, le preguntamos al Guía que si era problema entrar en el país sin sellar el pasaporte de entrada , y nos dijo que eso no era problema, entonces le dimos 40 € al guía, y le dijimos que «negociara» el paso con los €. A los dos minutos el tronco se levantaba y no solo eso, el aduanero nos puso una bici Guía, para salir del laberinto. Así hicimos varios km de noche, siguiendo a una bici por las pistas de aquel bosque. Surrealista. Ya en el hotel tuvimos una buena Cena y a dormir.

Asi cruzamos la frontera de Gambia y Senegal. Detras de una bici.
Nuestro guía Jeffree, cruzar Gambia le supuso poner a prueba su paciencia y su bolsillo, pero una vez en Senegal, era feliz.

Al dia siguiente, el plan, era visitar un parque natural, llamado Niuocolo koba, dicho y echo, dejamos las maletas en el hotel y nos fuimos al parque. Nuestro guía ya estaba mas contento, no hacia mas que hablar de lo corruptos que eran los policías en Gambia, era descarado que se llamaban de pueblo a pueblo para avisar que nos pararan.

Entramos en el parque Natural menos mal que nuestro coche era de 7 plazas, por que el guía del parque se montaba con nosotros para enseñarnos el parque. Mientras esperamos para sacar las entradas, pudimos hacer fotos increíbles a los niños del poblado, estaban de nuevo encantados de posar para nosotros.

El parque era una selva, alrededor del rio Gambi, realizamos un recorrido en el coche de unos 8 km, en medio de una tupida vegetacion impresionante, para llegar al rio Gambia.

La pista a través de la selva en el parque Niuocolo koba.

Cuando llegamos a un lugar llamado Simenti, donde había un hotel destartalado y un centro de estudios naturales, donde conocimos a una estudiante italiana que estaba allí estudiando la fauna por unos meses. Vimos jabalíes verrugosos, varios tipos de monos, un cervatillo, varanus, hormigueros de dos metros de altura y tambien había unos miradores para poder observar los hipopótamos en el río, un sitio espectacular.

pero ni rastro de los hipos, nos dijeron que ese día estarían en otra zona del río, nos quedamos con las ganas de ver esos peligrosos y majestuosos animales.

El guía nos metió prisa prisa para salir de allí, íbamos tarde para comer y teníamos que ir a una comisaria a legalizar nuestra situacion en el país. Esa fue la oportunidad que Juan Mi esperaba, para hacerse con el coche, ¿quieres salir rapido de aquí? Dame las llaves del coche. Y Juan mi le explico a Jeffree, que el había echo 2 veces el Dakar, y que era un piloto Rápido, Jeffree accedió. Juan mi nos saco de allí, en mitad de aquella selva en 10 Min, a todo lo que daba el Toyota aquel. El guía del parque, podríamos decir que iba serio, no, lo siguiente, agarrado al coche y pendiente de la fauna.

Despues del Parque, fuimos a una comisaria, y después de que nuestro Guía, explicara nuestra aventura del día anterior, nos sellaron el pasaporte, ya estábamos de legal en Senegal. Y como nos habíamos quedado con las ganas de ver los hipopótamos, insistimos a Jeffree que nos llevara a algún sitio donde se vieran. Conducía Juan mi, y yo me las ingenie para hacerme con el puesto de copiloto, llevaba el Gps y ademas la escusa de hacer fotos, nos encaminamos a un bendito pueblo llama MAKO. y es mejor que veas este video para entender lo que nos paso…

Despues de las 5 horas que estuvimos liados en nuestra aventura de Mako, y de agradecer mil veces a las buenas gentes Maco su ayuda, pudimos por fin, ir a cenar al hotel, esta vez tuvimos tiempo para darnos un baño y descansar.

En el desayuno de la mañana siguiente, el guía nos quiso quitar de la cabeza el ir a una montaña, de las pocas que hay en el país, que esconde una maravillosa catarata. El guía nos decía que estaba muy lejos y que no merecía la pena, pero el GPS que tiene Germán en la cabeza, nos desvelo que nos estaba toreando, no estaba tan lejos, así que como Juan mi tenia el coche y yo el GPS, nos fuimos a las Cascada de Dindéfelo. Despues de un paseo caminando monte arriba , de una 1/2 hora, por fin llegamos a esta maravilla:

Baño en la Cascada de Dindéfelo

Disfrutamos de esta maravilla de la naturaleza los 4 solos, el baño fue muy refrescante y el entorno espectacular.

Despues de la visita a la cascada, decidimos volver a Mako, para llevar una coca colas (es un país musulmán, no podían ser cervezas) para invitar a nuestros salvadores de Mako, pero en la aldea no había casi nadie, con lo que de nuevo, nos emperramos en ir a ver a los Hipopótamos del río Gambia. volvimos a reanudar la pista del día anterior, mientras que el guia Jeffree, se cachondeaba de Juan mi, por haberse quedado atrancado en aquel charco, Champion du Paris – Mako le decía, coreado por nuestras risas. Llegamos a un poblado de chozas, espectacular, y bajo un baobab Gigante en el centro del poblado, conocimos al jefe que tuvo a bien, enseñarnos su choza.

El poblado de Mako.

Y nos asignaron un guía local, que nos llevaría por una senda paralela al río, para ver a nuestros soñados hipopotamos, Andamos por medio de aquella selva, con el simpático lugareño, por la orilla del río, con cientos de mosquitos, pero ningun hipopótamo, por lo que después de una hora de paseo, regresamos a la aldea, para invitar a una coca a los lugareños. Nos quedamos de nuevo sin ver a los gigantescos hipos, por lo que nos explicaron, el río llevaba demasiada agua, y se trasladaban a una zona con menos profundidad, que estaba mas lejos. nos volvimos al hotel, a descansar, al día siguiente teniamos una etapa larga, dejábamos Tambacounda, y el sur del Senegal.

A los lados de las carreteras encontramos arboles llenos de buitres que se nutrían de los atropellos nocturnos de animales.

Teníamos que atravesar el país de norte a sur, de Tambacounda a Saint Louis, 500 km pero por las carreteras de Senegal, con todo tipo de sucesos y un coche bastante estropeado. La parada mas significativa era la ciudad de Touba y su gran mezquita, la mas importante del país y visitable.

La gran mezquita de Touba

La mezquita es realmente impresionante y contrasta con la miseria que hay en otras partes del país. Recuerdo que en una noche cerrada, en una carretera en mitad de la nada, el guía nos pregunto si queríamos tomar algo, y le preguntamos que donde, si no había nada… Giro las luces del coche y vimos que estábamos en mitad de un pueblo, con la gente sentada en las puertas de las casas a oscuras, nos explico que en Senegal, la electricidad era muy cada, y solo se usaba en momentos especiales, fiestas o campeonatos de fútbol, los días normales se pasaban a oscuras o alumbrados por gas.

No valoramos lo suficiente los lujos que tenemos en occidente.

Y por fin llegamos a Saint Louise, una ciudad que nos encanto desde el primer momento, con un barrio de edificios franceses, y una vida realmente impresionante. Dimos un paseo por la Avenido Dodds, y nos alucino todo lo que vimos allí, la gente ponían las mesas en la calle para cenar, cuando llegamos con el coche, amablemente las retiraban, y pasábamos, vimos pelícanos domésticos por allí, cabras, carros de caballos, gente bailando, todo con un ambiente tremendo. Un ambiente único, despreocupado, divertido… nos encanto. Dimos dos vueltas. El hotel estaba en la zona del casco antiguo frances, elegante y con buenos restaurantes. Saint Louise sin duda fue la ciudad que mas nos gusto del pais.

La avenida de Dodds de Saint louise

Al día siguiente por la mañana, visitamos un parque natural en la zona, repleto de aves migratorias, la reserva de Fauna de Ndiael, nos gusto, pero de los parques naturales era el mas simple por que era mas un humedal, que un paisaje selvático del sur.

Un jabalí en el parque de Fauna de Ndiael

Y por la tarde, montamos en un cayuco, para visitar una isla deshabitada en el Parc national de la langue de barbarie. un lugar paradisíaco, una isla de arena blanca gigante llena de cangrejos que corrían a nuestro paso por la playa. Una experiencia recomendable.

El paseo en Cayuco, genial . La isla de la Barbarie enfrente.

Esa noche, dormíamos en un campamento de Haimas muy apañadas en una zona de dunas cerca de un pueblo llamado Lompoul. Las había montado un español con vista turística y la verdad estaban muy bien, tenían su propio cuarto de baño al aire libre. Cenamos estupendamente y al día siguiente hicimos unas dunas con lo que nuestro coche nos permitía en el erg de dunas pequeñas pero bonitas.

Las dunas de Lompoul, entre Saint Louise y Dakar.

Este día, íbamos directamente a Dakar, pero primero, queríamos ver el famoso lago Rosa, o rosado de Dakar. Tiene ese color rosa por la cantidad de Sal que tiene y el efecto del sol. Juan mi y German nos explicaron donde se celebraba el final del Rally Dakar, por donde llegaban, la vuelta al lago y donde se celebraba el final de la ultima gran aventura del siglo XX que ellos tuvieron el privilegio de vivir y sobretodo terminar.

El lago rosa de Dakar, escenario de muchos finales del famoso rally.

Para entrar en Dakar, hay, permanentemente un atasco monumental, en el que cientos de vendedores ambulante venden de todo lo que puedas necesitar. Por fin llagamos a nuestro hotel en Dakar, el mejor de todos los que pernoctamos, moderno, actual y con todos los servicios.

El dia siguiente, nos dirigimos al puerto de Dakar, nos sorprendió la cantidad de yates de pesca de altura que había allí, pescadores de todo el mundo van a Dakar a disfrutar de la mejor pesca deportiva. Nos embarcamos en un ferry que nos llevo a la isla de Gore. Esta isla es famosa por que era en centro logístico de la distribución de Esclavos en la zona durante siglos, Españoles, y luego, Holandeses, franceses, sobre todo portugueses y británicos se dedicaban a hacer expediciones para capturar a los pobrecitos lugareños para concentrarlos en la isla de Gore, ya como esclavos, y enviarlo a las colonias del norte de américa, y en las ciudades españolas del caribe y sudamerica para ser vendidos como esclavos. Un 40 % morían en el camino, en la isla de Gore o en la travesía trasatlantica. La isla de Gore, era un fortín, donde se clasificaba a los esclavos y se los confinaba hasta que llegaba el siguiente barco de negreros. Allí los tenían como animales, encarcelados como bestias, y morían de todo tipo de formas, se visita todo el recinto en el que se ven las condiciones deplorables en el que se guardaba la mercadería, que como era gratuita, no se cuidaba en absoluto.

La isla de Gore, famosa por la serie Raices, de allí salían los barcos de negreros repletos de esclavos para las américas.

Esa noche cenamos en un buen restaurante en Dakar, con el propietario de la agencia Senegalesa con la que viajamos. Al día siguiente, nuestro viaje, iba tocando a su fin, teníamos que tomar el avión de madrugada, de nuevo desde Gambia. Pero teníamos por delante un día apasionante. Al sur de Dakar, visitamos la reserva de Bandia, es un parque natural, en el que se ha preservado toda la fauna autóctona de Senegal, y allí pudimos conocer en vivo, animales impresionantes.

Una hiena en la reserva de Bandia

La reserva de Bandia la puedes visitar con un bus al descubierto para turistas o con tu propio coche, en el coche se sube un guarda del parque, que te lleva por la reserva. Salvo las hienas y los cocodrilos, todos los animales están libres por el parque, recreando el ecosistema autoctono de Senegal. Vimos todo tipo de animales.

Pudimos ver en libertad cebras, jirafas, búfalos, antílopes, rinocerontes, serpientes, vadanos, etc. increíble la cantidad de fauna y flora que había en Bandia, era algo realmente impresionante, parecía que estábamos en el famoso parque Serengueti.

El guia del parque, nos dejaba bajarnos a hacer fotos con todo tipo de animales. Solo nos prohibió taxativamente bajarnos del coche cuando nos acercamos a los Búfalos, se puso muy nervioso incluso cuando Juan mi se acerco a la manada de búfalos con el coche, por lo que entendimos que no debía de estar exagerando, aquellos búfalos nos miraban con curiosidad pero tienen fama de ser muy peligrosos.

De echo,paramos ante un gran Baobab y pudimos comprobar que estaban llenos de restos humanos.

También nos impresiono la belleza de los Baobab, los había por cientos en todo Senegal, pero los de la reserva de Bandia eran especialmente mas grandes, y soberbios. El guía nos explico en ingles, que los Baobab son los arboles sagrados de África y los mas grandes terminan siendo huecos en su tronco, que se usa para guardar cosas, agua, frutos, y tambien como cementerios de restos humanos.

El plato fuerte llego cuando encontramos al Rey de aquellos parajes, un hermoso y gigante rinoceronte blanco estaba esperándonos entre unos arbustos.

El imponente Rino, nos miraba tranquilo mientras pastaba, y después reconocimos que se nos fue un poco la pinza. El Guía nos digo que no nos acercáramos demasiado por que podría salir corriendo en cualquier momento, pero como no le vimos tan serio como con los Búfalos, nos fuimos acercando buscando la foto genial.

Cada vez mas cerca, bajo la atenta mirada del Rino, que dejo de comer para mirarnos fijamente. Afortunadamente eramos poca amenaza para el y decidió pasar de nosotros.

Seguimos con la visita hasta el centro de visitantes donde tenían en una laguna varios grandes cocodrilos.

La visita de la reserva de Bandia es una parada obligada, y se la podéis hacer en coche en vez de en bus, podréis disfrutar de el mismo subidon de adrenalina que nosotros disfrutamos.

os fue un poco la pinza abusando de la paciencia de el Rinoceronte.

La reserva de Bandia, fue el broche de oro de nuestra semana en Senegal, pero aun nos quedaba algún momento de disfrute camino del aeropuerto de Banjul, teníamos que cruzar la desembocadura del Rio Gambia, que separa a los dos países vecinos. Nuestro Guía y ya amigo Jeffrie, nos llevo al embarque del Ferri que cruzaba hasta Banjul. Desde un pueblo que se llamaba Barra, nos saco los pasajes para aquí ferry. Nos despedimos de el, le regalamos todo lo que nos sobraba y una buena propina y nos dejo en el callejón del pre embarque al ferry, había poca gente por lo que seria facil llegar. Pero de repente, sonó una sirena y apareció una marabunta de gente que venia al muelle para embarcar en el mismo barco que nosotros.

Alli se juntaba de todo, personas, un rebaño de ovejas, furgonetas, camiones, y gente, mucha gente vestida de vivos colores que se agolpaba para embarcar y nosotros con nuestras maletas de ruedas, distorsionando la foto… De repente se abrió la puerta que daba al muelle y todos nos apremiamos a subir a un barcucho que tenia 1000 años, como pudimos, llegamos al barco, y nos subimos a la parte mas alta pensando que allí habría mas sitio, pero no, había el mismo, hubo un momento que tuvimos que subir encima de las maletas para tener hueco, y veíamos a mas y mas gente quería subir, hasta que cerraron las puertas.

Dos camiones se engancharon entre ellos al entrar al ferry y la salida se retraso hasta que los desengancharon. En un lateral vimos como se llenaban tambien unos cayucos gigantes que tambien cruzaban el río. Habia un servicio de porteadores que llevaban a la gente desde la playa hasta el Cayuco, cuando vimos esto, nos sentimos afortunados de estar en el Ferry.

Cayuco que cruzaba de Barra a Banjul

Llegamos a pensar que aquel barquito no podría con tanto peso, pero si pudo, era una navegación tranquila por un río que en su desembocadura tendría varios kilómetros. Llegamos a Banjul y esperamos a que casi todo el mundo, los rebaños y los vehiculos desembarcaran, pudimos conseguir un taxi que nos llevo a un buen restaurante cerca del aeropuerto, donde cenaba la tripulación de Spanair que nos llevaría para España. Y ya de madrugada, despegamos de Banjul.

Decir que este viaje ha sido una gran aventura que recordare por siempre. Desgraciadamente, Al año siguiente empezaron las primaveras árabes por toda África, y se desaconsejaba viajar a media África, con lo que no tuvimos mas remedio que olvidar el proyecto, quizás mas adelante podremos volver a plantearnos hacer este viaje con un grupo de clientes, que de verdad sepan valorar lo que es una gran aventura.

Hay momentos grandiosos en este relato, pero lo que mas nos impacto fue la desinteresada ayuda de las gentes de Maco. Gracias MAKO

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